VOCES DE MUJERES

 

      TambiŽn en el corregimiento El Tigre, Puertos Los Mangos y La Playa, del municipio de Yond—, son los civiles y las civiles a quienes los actores de la guerra les cobran lo que entre ellos mismos no pueden cobrarse  y  quienes pagan los efectos de la guerra. La Organizaci—n Femenina Popular (OFP) particip— en la comisi—n de investigaci—n que visit— la zona y constat— los hechos sucedidos la noche del viernes,  d’a 28 de junio del 2002. Segœn certificaron  las autoridades civiles y militares de la localidad en menci—n, las guerrillas de las FARC y el ELN acecharon a los pobladores del Tigre y destruyeron sus viviendas, muriendo dos agentes del Estado que  cumpl’an con la labor de salvaguardar el orden y la ley. 

      Cuando algœn actor armado  hace acto de presencia en el lugar de los hechos, la comunidad civil se llena de  p‡nico y terror,  mostrando su desamparo. Saben que ellos  son siempre los perjudicados y los salpicados por un conflicto que no es el suyo. 

 

      El Estado colombiano ha creado mecanismos para amortiguar  los efectos de los ataques de los guerrilleros o paramilitares, contra los pobladores y pobladoras civiles.  Pero todav’a las alertas tempranas y los mecanismos de prevenci—n, que protejan a la poblaci—n civil de estos hechos, son muy dŽbiles y fr‡giles. Es una realidad que confirman cada d’a las estad’sticas. 

 

      La Organizaci—n Femenina Popular rechaza todo tipo de actos o hechos que atenten contra la vida, bienes y honra de los y las civiles. Ratificamos que la guerra no resuelve nada y ha pasado de moda. La guerra, en su recorrido de cincuenta a–os por ciudades y pueblos, solo ha ocasionado  destrucci—n. 

 

      La Organizaci—n Femenina Popular hace una llamada a las autoridades competentes para que tengan como prioridad proteger  a los y las civiles, a los pobladores(as) y sus bienes.  No es a las ONG«s a quienes nos corresponde este papel, dentro de las responsabilidades que hemos asumido pœblicamente en la sociedad. 

      La Organizaci—n Femenina Popular brinda el apoyo y acompa–amiento a los pobladores y pobladoras de este Municipio. 

 

      La Organizaci—n Femenina Popular tambiŽn est‡ dispuesta a formar parte de cada uno de los espacios que impulsen las autoridades y permita la ley, para lograr la convivencia que necesita el Magdalena Medio. Porque las mujeres no parimos, ni forjamos hijos e hijas para la guerra. 

 

      Hacemos una llamada a la Comunidad Internacional para que una vez m‡s manifieste al Gobierno Nacional y a las Autoridades Locales, su preocupaci—n por la situaci—n de barbarie que vive la zona como consecuencia  de  las acciones de los diferentes actores armados, y a que manifiesten pœblicamente su respaldo a los y las civiles, y a las ONG«s de Derechos Humanos. 

 

ORGANIZACIîN FEMENINA POPULAR

Barrancabermeja- Magdalena Medio- 6 de julio del 2002