PROPUESTA
DE SUSTENTACIîN DE LOS OBJETIVOS DE LA MARCHA MUNDIAL DE MUJERES
1. DESMILITARIZACIîN
DE LA VIDA CIVIL
Sabemos las mujeres organizadas en
la Organizaci—n Femenina Popular y Ruta Pac’fica, que abordar el tema de la
desmilitarizaci—n de la vida civil, no es un reto f‡cil, pero nunca nuestros
retos han pertenecido a la opci—n de lo f‡cil. No es f‡cil entrar en el tema porque la militarizaci—n de la
vida civil se volvi— cotidiano, normal, aceptable, dej— de ser ilegal y
anormal. As’ lo conciben los
medios de comunicaci—n, el Estado Gobierno y los actores armados ilegales y de
derecha y de izquierda.
Los medios de comunicaci—n en cada
noticia que presentan sea en referencia al conflicto pol’tico armado o no lo
sea, el lenguaje utilizado para vender la noticia ante los civiles es un
lenguaje militar: triunfo, derrota, victoria, lucha, planes, contra
inteligencia, enemigo, entre otros.
Ese lenguaje, es un lenguaje que
los civiles tomamos por costumbre en nuestra vida cotidiana pues lo hemos
escuchado tanto que se volvi— parte de nuestro haber, as’ s’ discutimos con
alguien no hablamos de un contradictor o de puntos de vistas sino del enemigo.
Los enemigos nos ense–an que la
hija (peque–a) del presidente, vestida de militar le hace honor a lo soldados,
entonces el d’a de los brujitos o de los ni–os disfrazamos nuestros hijos de
peque–os militares guerreros.
Nos muestran los medios el juego
que se da en instalaciones militares con el nombre de comandos, donde
participan civiles en las instalaciones militares (lo de Francisco el matem‡tico). Nos alimentan los medios la actitud de guerra diaria cuando
se nos narra el combate con la sangre fr’a del locutor hablando como militar,
tildando a uno y a otros de bandoleros, asesinos, mas no sabe si es un
comunicador o un juez.
Se nos militariza la vida desde el
amanecer cuando la guerra a los civiles desde los medios nos la meten a la
cama, a la casa de nosotros.
El Estado Gobierno
Nos militariza la vida cuando crea
batallones para que haga las obras que por constituci—n debe hacer el
ejecutivo: Alcaldes, Gobernadores
y Presidentes. Ellos los se–ores
militares hacen calles, carreteras, puentes, escuelas, limpian parques,
alcantarillados, los vemos en todos los sitios o lugares destinados, propios de
los civiles; vamos a un hospital a
visitar un enfermo y lo primero que vemos es un polic’a o un militar en la
puerta dentro del marco o la excusa de la seguridad nacional.
En las carreteras los vemos, nos
piden la cŽdula, se montan a nuestros buses bien sea de pasajeros o para
requisar el bus, pero si de pronto usted no se los encontr— en la carretera
toda terminal de buses va acompa–ada de un piquete de polic’a o de
soldados. Si es un aeropuerto
tambiŽn lo encuentra comśnmente.
Los militares disertan en los
medios de c—mo debe actuar el presidente, sobre como acabar la corrupci—n, cu‡nta
plata necesitan dem‡s; pero ellos
nunca hablan del plan para vencer a su adversario o contradictor principal.
A los militares los condecoran por
hacer fortuitamente bien su trabajo obtienen soles y en ese momento son due–os
y amos de los medios de comunicaci—n, explicando cuantos muertos obtuvo a su
favor.
Las reinas en cualquier reinado el
edec‡n es un militar, o polic’a o miembro de la Armada o de la FAC.
TambiŽn son jurados los militares
de reinado o concursos de cantos, bailes;
entregan premios y galardones a los civiles.
Es un plan tur’stico llevar ni–os
y j—venes de las escuelas y colegios a los batallones y guarniciones militares,
policiales y de la armada. Los
militares, polic’as y dem‡s son los gestores de campa–as pro ambientalistas,
ellos tienen tiempo para ense–ar a sembrar ‡rboles, cuidar las aguas etc., etc.
Ahora los mayores promotores por
la defensa de los derechos humanos son precisamente ellos, los se–ores
militares y policiales.
Los militares organizan campa–as
de vacunaci—n, de cortes de pelo, odontol—gicas, de consultas mŽdicas
gratis. Hasta el espacio
artisticolśdico nos lo invadieron ellos tienen funciones gratis de t’teres,
tamboras, teatro, danzas. Pero por
si se nos quiere olvidar la vida militar, ellos en las emisoras diarias nos lo
recuerdan, en los programas de televisi—n, en la propaganda pol’tica ideol—gica
pagada en el Tiempo y el Espectador, pero si usted es uno m‡s de la masa de los
desempleados de este pa’s, ellos, los oficiales recomiendan para el trabajo que
ellos le ubiquen a usted como civil, y en lo ideol—gico religioso ellos en las
altas catedrales ocupan los mejores sitios porque son los mejores donantes y
mejores cumplidores de los mandamientos.
Ah! Pero en la educaci—n los
militares y polic’as reemplazan maestros, o lo sustituyen dando clases de
civismo y urbanidad, de derechos humanos y convivencia.
Es decir no queda hueco o rinc—n
donde los civiles no encontremos los militares estatales, donde ellos nos
demuestren que las armas son normales, son el pan de cada d’a.
Los actores armados ilegales de
extrema derecha y de izquierda, guerrillas y paramilitares, terminan con el
poco espacio civil que nos queda;
en los barrios nos dicen como vestirnos y de quŽ color, a quŽ horas
acostarnos, quŽ vecinos podemos aceptar, a quŽ entierros o sepelios ir, quŽ
uniforme escolar deben usar nuestros estudiantes, quŽ nombre deben llevar
nuestras instituciones, quiŽnes trabajan en las obras del barrio o sector y
quiŽnes no.
La militarizaci—n de la vida
civil, es una estrategia planeada y dise–ada para ense–arnos y que aprendamos a
convivir con gobiernos totalitarios, autoritarios y seudociviles, gobiernos
dirigidos por militares o civiles con concepci—n y opci—n militar, donde el
juego de la democracia parece un recreo con tiempo medido, pero la
militarizaci—n de la vida civil ante todo quiere que usted considere que el
militar y usted son iguales, que no hay una barrera que lo separa que el de la
opci—n armada que ellos los militares, los guerreros han elegido.
Es una opci—n donde usted no
cuenta con su decisi—n de civilidad, usted no cabe es un mundo y un universo
que est‡ hecho para los ejŽrcitos y los civiles no lo somos.
CHICOS ACERO
PROPUESTA JUVENTUD GUERRA O GUERRA