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Brutalidad contra la mujer
en Colombia
October 15, 2004 – (BBC
Mundo) La mujer colombiana se ha convertido en un campo de batalla
más de los actores armados, denunció esta semana Amnistía
Internacional, AI. Violaciones, mutilaciones, descuartizamientos
y hasta empalamientos son algunos de los métodos utilizados
por los actores armados del conflicto para buscar ventajas militares.
En el informe titulado "Cuerpos marcados, crímenes silenciados",
AI indica que, en 2003, 220 mujeres fueron asesinadas y 20 desapareceron
por "motivos socio políticos fuera de lugares de combate".
Según el informe, las fuerzas de seguridad fueron responsables
directas de aproximadamente el 5% de estas muertes, los paramilitares,
del 26%, y la guerrilla, del 16%. En el resto de los casos no se
identificó a los responsables. Allí se cita el Informe
sobre Desarrollo Humano del año 2000 del Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo, PNUD, en el que se estima que aproximadamente
entre el 60% y el 70% de las mujeres en Colombia había sufrido
en carne propia alguna modalidad de violencia (maltrato físico,
psíquico o sexual). No obstante, menos de la mitad busca
ayuda y apenas el 9% denuncia la agresión. Hasta el momento,
el gobierno colombiano no se ha pronunciado sobre el informe.
Según la organización, el vicepresidente Francisco
Santos, recibió con preocupación el informe pero dijo
estar en desacuerdo con algunas partes del mismo.
Las cifras son brutales, pero más lo son los testimonios
que trae Amnistía en su informe. Éstos son algunos
de ellos.
Entre el 18 y el 21 de febrero de 2000, más de 300 paramilitares
pertenecientes a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y
Urabá (ACCU) atacaron el corregimiento39 de El Salado (departamento
de Bolívar), en donde mataron a aproximadamente 49 personas.
Según los informes, durante tres días torturaron,
estrangularon, acuchillaron, decapitaron, golpearon y dispararon
a la población. Las mujeres fueron sexualmente humilladas,
obligadas a desnudarse y a bailar delante de sus maridos. Varias
fueron violadas y sometidas a diversas torturas. La mutilación
de órganos sexuales y el empalamiento de una mujer embarazada,
previamente sometida a violación en grupo, también
se describieron en los testimonios de pobladores recogidos por Amnistía
Internacional.
Los paramilitares acusaban a sus víctimas de colaborar con
las guerrillas.
"A una chica de 18 años con embarazo le metieron un
palo por las partes y se asomó por arriba. La descuartizaron.
[...] A las mujeres las desnudaron y las pusieron a bailar delante
de sus maridos. Varias fueron violadas".
"Desde un rancho próximo a El Salado [departamento de
Bolívar] se escuchaban los gritos" [...].
"Ana María", superviviente de violación
en grupo, vive en Medellín. Hace dos años saliendo
de Neiva [departamento de Huila] el ejército nos bajó
[del autobús]. Al muchacho que estaba conmigo lo mataron.
A mi me violaron entre ocho y nueve soldados. Me dejaron en el camino,
hasta que cogí un carro. Cuando llegué a Dabeiba [departamento
de Antioquia] estaban los paramilitares. Dijeron que yo era de la
guerrilla. El comandante de los paramilitares me violó. [...]
A una le toca quedarse callada. Si hablas la gente dice que una
se lo buscó. Me vine para Medellín [...]. Cuando entra
el ejercito me vuelven los pensamientos que me va a pasar lo mismo.
Como una pesadilla que no acaba.
Isabel residía en una localidad del norte de Santander. A
los doce años se unió a la guerrilla de las FARC.
Mi padre abusaba [sexualmente] de mí desde los cinco años.
Él no quería que estudiara ni que hablara con nadie.
Sólo trabajar ordeñando las vacas. Mi mamá
no sabía nada. Él era el que mandaba. Mi padre fue
a buscarme pero no volví. Las FARC me dieron una AK-47 con
tres proveedores, ropa y botas. Ya no podría [mi padre] hacerme
daño. [...] Ahora que ya no estoy en las armas, quisiera
irme fuera para estudiar y trabajar. Porque yo valgo. [...] Nunca
he contado a nadie de los abusos. Nadie antes me lo había
preguntado. Además, esas cosas se callan. Sólo sabía
que yo tenía que irme.
Mujer indígena de Putumayo
Mujer joven que habla, que se puede expresar, es tildada de subversiva.
En el pueblo y en el campo le señalan así. Una es
señalada aunque digamos que son nuestros derechos. Según
los informes, entre el 1 y el 7 de mayo de 2003 soldados del Batallón
Navas Pardo, adscrito a la Brigada XVIII del Ejército Nacional
y con brazaletes de las AUC, entraron en las reservas indígenas
de Betoyes, en el municipio de Tame, departamento de Arauca.
Según los informes recibidos, el 5 de mayo hombres armados
violaron y mataron en Parreros a Omaira Fernández (16 años),
embarazada, a quien le abrieron el vientre. "Ante los ojos
de todos la abrieron. Los cuerpos de la muchacha y del bebé
fueron lanzados al río", relató una de las fuentes
a la que tuvo acceso Amnistía Internacional. En el mismo
incidente fueron ejecutados tres indígenas. En la comunidad
de Velasqueros tres niñas fueron violadas. De acuerdo a la
información recogida, un contingente de hombres había
sido lanzado en paracaídas desde helicópteros sobre
Parreros.
Una de las fuentes consultadas por AI indicó: "Se trata
de paramilitares que viven en el Batallón (Navas Pardo) con
los militares".
En marzo de 2001, la hija de 16 años de una dirigente de
AMNUCIC (organización de mujeres de la Asociación
Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia),
fue violada, torturada y muerta, cuando iba en camino a Valledupar,
departamento de Cesar. La obligaron a bajar del autobús y
se la llevaron. "No sé quién recogió el
cadáver. La habían enterrado como N.N. "[desconocida].
Los AUC habían puesto la plata para la urna. Así hacen
ellos. Los indígenas que vivían cerca del jagüey
[pozo] habían escuchado sus gritos. Me contaron que la niña
les decía 'no me maten, yo no les he hecho nada a ustedes'
y me llamaba.
Los paramilitares le gritaron: 'Qué mami ni qué carajo,
si es por tu mamá que viene todo esto'. Le cortaron los pechos".
La dirigente de AMNUCIC cuya hija murió en marzo de 2001
narró que durante ese año los paramilitares mataron
en la zona a otras niñas indígenas a quienes mutilaron:
"En Las Delicias mataron a una niña de 10 años,
la degollaron y mutilaron. Fue por los días que mataron a
mi hija. A otra muchacha indígena de 16 años le cortaron
los senos por esos mismos días. Querían hacer notar
su presencia. Todas eran niñas indígenas. Para los
indígenas, en cualquier guerra las mujeres, los niños
y los ancianos deben ser respetados. Están horrorizados.
Según los informes, en Puerto Caicedo (departamento de Putumayo),
grupos paramilitares efectuaron una incursión en una comunidad
indígena a comienzos de 2002, durante la cual mataron a una
mujer tras violarla y mutilarla y también violaron a su hija
de 14 años: A una mujer del pueblo nasa la descuartizaron,
pedacito por pedacito la abrieron con motosierra, antes la violaron.
Una niña de 14 a la que también violaron se fue para
el Ecuador. También habían violado a la madre de 38
años. Conocí del caso porque era un caso de duelo
y hago curas con plantas. La niña desde que la violaron no
comía, lloraba, y la llevaron donde el "taita"
para la limpieza de "yagé" (bejuco que se cocina
con otras plantas para curar).
Nota de BBCMundo.com:
http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/latin_america/newsid_3746000/3746346.stm
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