Trabajadoras del sexo
en evento regional
ACAN-EFE
June 24, 2005 – (La Prensa) Unas ochenta
trabajadoras del sexo de Centroamérica se reunieron ayer
en la capital salvadoreña para intercambiar experiencias
de organización y exigir que se les respeten sus derechos
humanos.
La mujeres pidieron hoy a todos los
asistentes al encuentro que no se les llame prostitutas, pues aseguraron
que prefieren ser llamadas trabajadoras del sexo, ya que realizan
sus actividades de forma voluntaria.
El “Primer Encuentro Centroamericano
de Trabajadoras del Sexo”, que se realiza en un hotel capitalino,
inició el miércoles y concluirá hoy viernes.
María Consuelo Raimundo, representante
del grupo salvadoreño, dijo hoy en una rueda de prensa que
decidieron reunirse ante “la necesidad de luchar por la defensa
de los derechos humanos para generar sociedades libres de violencia,
prejuicios y discriminación”.
La representante salvadoreña
recordó que “en el corto tiempo que llevamos de conocernos
hemos encontrado diversos puntos donde coincide nuestro trabajo,
porque somos mujeres organizadas que defendemos activamente nuestros
derechos que no son otros diferentes al resto de la humanidad”.
Las participantes en el evento proceden
de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica y coincidieron
en señalar como sus principales problemas el abuso policial,
la ineficacia de los sistemas de salud para atenderlas debidamente,
la discriminación y la violencia.
Adriana Carrillo, una de las representantes
de Guatemala, expresó que en su país “estamos
viviendo la misma situación que en otros países centroamericanos,
debido a que hay demasiada violencia tanto de parte de la población
en general como por los atropellos y abusos de la autoridad”.
“No se nos deja ejercer nuestra
libertad de expresión”, añadió la representante
guatemalteca.
DEMANDAN DERECHO A UNA PENSIÓN
Mientras, Gretel Quiróz, de
Costa Rica, informó que la principal lucha de las trabajadoras
del sexo de ese país es conseguir que se les permita, al
final de la edad laboral, obtener una pensión como cualquier
otro empleado público o privado. “Si no llegaremos
a ancianas sin tener nada”, apuntó.
Paula Sáenz, de Honduras, pidió
a las organizaciones no gubernamentales que las enseñen a
trabajar por sí solas, a los gobiernos que les permitan asociarse
libremente y a la sociedad en general que no las estigmatice.
http://www.laprensa.com.ni/archivo/2005/junio/24/nacionales/nacionales-20050624-17.html
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