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Cárcel de mujeres en total
hacinamiento
de Elisabeth Romero
11 de julio 2005 - -(La Prensa) “Cinco años
y el millón”, así resume Jeanete González,
la sentencia que le impusieron por tráfico de drogas. Es
decir, cinco años de cárcel más el pago de
un millón de córdobas si la reclusa no quiere estar
por el sexto año en la cárcel.
Ella es una de las 120 prisioneras del penal La
Esperanza que están en la cárcel por tráfico
de drogas, delito que ocupa el primer lugar en las causas que llevaron
a las privadas de libertad a esa penitenciaría, asegura la
alcaide Modesta Ortiz.
González, de 49 años, es también
una de las 42 enfermas crónicas que hay en ese penal, padece
de diabetes, la que se le altera constantemente con los problemas
familiares que se ve imposibilitada de resolver desde la cárcel.
Su niña fue violada mientras ella y su cónyuge
guardan prisión por el mismo delito.
González alega, al igual que casi todas,
ser inocente del delito que se le imputa.
La alcaide Modesta Ortiz, recordó que ese
es el fenómeno de esas familias, pues el medio las absorbe.
DUERMEN APIÑADAS
Actualmente la capacidad del penal es para al menos
110 internas pero albergan 170.
“Con el incremento de la población
penal presentamos problemas de hacinamiento”, dijo la alcaide
Ortiz.
Esta situación, dijo, provoca muchas veces
roces entre las internas, pues el poco espacio les altera los ánimos.
Además provoca mayor trabajo a las funcionarias del penal.
El problema lo resienten sobre todo en la noche
cuando se retiran a sus dormitorios, pues durante el día
tratan de involucrarlas en las actividades de trabajo, artísticas
culturales y recreativas.
Ese mismo incremento en la población penal
repercute en la cantidad de agua con que cuentan para los baños,
el lavado de ropa y en los servicios higiénicos, pues el
pozo séptico también ya rebasó su capacidad.
Debido a ello, indicó se han visto obligados
a la limpieza del mismo cada tres meses ya que este trabajo lo desarrolla
sin ningún cobro la Empresa Nicaragüense de Acueductos
y Alcantarillados (Enacal), pues contratar a una empresa privada
les generaría mayores gastos.
Para evitar que esto provoque mayor problema al
penal, dijo que el Ministerio de Gobernación entrega cada
tres meses 50 galones de combustibles que entrega a Enacal para
que realice el trabajo.
Dijo que tratan que en lo posible se mantenga la
higiene.
El problema de fondo, sin embargo, señaló
la funcionaria, radica en que las instalaciones del penal no son
propiedad del Estado, sino que está en arriendo. Ese local
estaba diseñado como una quinta y no para una penitenciaría.
JUDICIAL RECOMIENDA...
En una reciente visita realizada por la Juez Primero
de Distrito Penal de Ejecución de Sentencia y Vigilancia
Penitenciaria, Roxana Zapata López, al Penal La Esperanza,
hizo una serie de recomendaciones a las autoridades.
“Puede observarse el esfuerzo que las autoridades
penitenciarias de La Esperanza hacen para garantizar el respeto
de los derechos humanos de las mujeres internas y la creatividad
con que laboran a falta de los recursos económicos que el
Estado nicaragüense no les garantiza”, indica la judicial.
“Durante la visita se percibió en el
área del taller un fuerte hedor, a lo cual la subalcaide
explicaba el problema de la pila séptica, construida inicialmente
para 80 personas y que actualmente el centro alberga a 167 internas,
sobrepasando la capacidad”, refiere la judicial en el acta
de la visita carcelaria.
“Las autoridades penitenciarias deben albergar
únicamente a las privadas de libertad que tienen capacidad
de atender, mientras subsista esta situación se violentan
los derechos humanos de las internas”, indica.
Por ello recomiendo que las autoridades de Gobernación
impulsen acciones a la mayor brevedad posible.
Las privadas de libertad han perdido el derecho
a la libertad, pero no el derecho constitucional y humano al respeto
a su dignidad, refiere la judicial.
ATENCIÓN A ENFERMAS
La funcionaria manifestó que a la fecha ningún
dictamen del Instituto de Medicina Legal ha dicho que una interna
no se puede curar en la cárcel. Sin embargo, ese penal le
da seguimiento a esos casos y cuenta con una médico y una
enfermera, pero únicamente la enfermera permanece en el penal.
http://www.laprensa.com.ni/archivo/2005/julio/11/nacionales/nacionales-20050711-16.html
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